sábado, 30 de junio de 2012

El usurro, "te quiero".

Nadie sabe cómo ni cuándo se terminará todo esto. Quizás nunca llegue a empezar. Yo me conformo con que me quieras 5 minutos. ¿Estamos cerca del final o dónde todo empieza? Quizás todo esto no tenga sentido, quizás estemos condenados a querernos a escondidas, a ocultar las palabras. Palabras prohibidas. Quizás estemos entrando en un laberinto de dudas, amor, celos, dolor y más amo.
Pero es que cada vez que te miro me pellizcas el corazón, cariño. Si, tú, que llegaste por casualidad, que me ganaste poquito a poco, que me dices lo que necesito oír en un susurro: Te quiero. Porque solo si lo dices bajito lo oiré por dentro, y me lo dices con cariño, ternura, amor: Te quiero. Como palabras arrastradas por un viento, ese viento de los días más fríos de invierno que recorre tu cuerpo con un escalofrío.
Cuando vuelvas vas a saber cuánto te he echado de menos. Aún guardo ese último suspiro tuyo, tu fragancia, tus ganas de vivir, tu sonrisa, tu maravillosa sonrisa. Ah, y ese hoyuelo que se te forma en la mejilla cada vez que sonríes, cada vez que sonríes de verdad. Ése que yo he visto... Y ¡ésto no puede haber acabado, porque aún no ha comenzado, no dejaré que muera este sentimiento! ¿Acaso no piensas, cuando estás solo, en todo lo que podríamos ser? ¿Te das cuenta? Teníamos la oportunidad de hacerlo bien, empezar de cero, juntos, algo mejor, y lo estamos dejando ir… Lo dejamos ir. Yo no te prometo nada, pero te querré. Por encima de cualquier cosa, te cuidaré. Y no peleemos, amor, que me pierdo en todas nuestras batallas. Y no, no me digas que nunca estaremos juntos que te llevo esperando 3 primaveras, si contamos, una vida entera.
Que yo ahora siento que no quise besarte, es algo complicado y estúpido… pero dicen que no se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido. ¿Realmente nunca nos hemos pertenecido? Porque tu ausencia me ha dejado un vacío, me estás rompiendo el corazón, me lo rompes en cachitos pequeños, muy pequeños, lo desgarras con tu indiferencia... Lo dejamos ir… Lo estás dejando ir.
Pero, dejate llevar que yo conduzco. Yo te guío hacia un lugar donde lo amargo sabe dulce, donde los besos son obligatorios, donde las sonrisas se regalan y donde uno se puede emborrachar de felicidad, o aún mejor, de amor. Y cuando por fin te des cuenta de que esto merece la pena andaremos, correremos y volaremos hacia un sentimiento que algunos todavía llaman amor.

C'est la vie.


Agradecería una respuesta, aunque no tenga sentido. Una respuesta a la vida misma. Nosotros los humanos, seres con la capacidad de pensar y razonar, nacemos. Pero, ¿qué se supone que tenemos que hacer en la vida?. Nuestro único objetivo marcado es reproducirnos para que la especie no se extinga… ¿Y qué más da que haya más o menos humanos si en realidad no hemos venido a hacer nada en la Tierra?. El resto de los seres vivos nacen, se preocupan por sobrevivir, no lo consiguen y mueren.
En cambio, nosotros, nos pasamos la vida enredados en mil malentendidos que en el fondo no nos llevan a ningún sitio. Se supone que para ser felices no nos puede faltar dinero, salud, amor y amistad. Si falta alguno de esos cánones nos sentimos vacíos. Pero nos pasamos media vida preocupándonos y empeñándonos en alcanzar la felicidad en estado puro, el máximo, tenerlo todo y cuanto antes. Y si te paras a pensar… ¿Cómo puedes ser feliz sabiendo que has malgastado la mitad de tu vida en alcanzar lo inalcanzable?. Sin disfrutar de los pequeños momentos de felicidad que la vida te iba ofreciendo por el camino; y después de todo, al final, uno se queda solo.
La vida te forma como persona; los amigos, la familia, el dolor, las experiencias te van completando, te van llenando, y todo eso, ¿para qué? Para que al final, en tus últimos años de vida, cuando verdaderamente ya no te importe nada, te des cuenta de quién eres en verdad.

Punto y coma.

Les voy a contar la historia de mi vida, de lo que era, lo que es, y en lo que quiero que se convierta.
Todo comenzó cuando conocí a un ejemplo de vida, aún me acuerdo, una tarde calurosa de octubre. Una tarde conocí a la persona perfecta, no para mí, sino para el mundo. Formada a base de virtudes y regalando sonrisas.
Me explicaré, yo de aquella padecía una terrible enfermedad, sin cura aparente, la timidez. Para todos aquellos que la padezcan, ya saben lo que se siente, para los que no, lo describiré de una manera sencilla: Cárcel para el corazón.
Dichoso es el que pueda vencer a este terrible enemigo, que no te deja expresarte, que te quita la libertad, las pequeñas locuras de la vida, que siempre pregunta : ¿por qué?, en vez de un esperanzado : ¿y por qué no?
Y la envidia por esa forma de vida que yo ansiaba tener creció, y mientras las barreras que flanqueaban mi corazón, se negaban a desaparecer. Vivía en una cárcel. No había forma de que mi gran enemigo desapareciese.
Había conocido a quien me había impulsado a salir de eso, faltaba en mi vida la persona que me ayudase a salir de allí, y así fue, apareció.
Entró en mi vida mucho tiempo después, entró, sin ni siquiera avisar, y se fue, tan rápido como había llegado, y aún no ha vuelto a aparecer, no creo que lo vuelva a hacer nunca. Y las únicas palabras que dijo quedaron grabadas en mi memoria, y nadie, ni nada, logrará borrarlas nunca. Me dijo que vivía en una cárcel que yo misma había creado.
Chica tímida siempre está pintada por dulce, delicada, confiable, pero tan vulnerable. Nadie se da de la verdadera cuenta del precio a pagar por esa imagen superficial, pues por dentro puede esconderse el espíritu de un luchador nato.
Oída aquella terrible verdad pensé… y pensé. Luego decidí luchar. Pero, ¿cómo vencer al enemigo cuando el enemigo eres tú mismo?
Debes dejar de pensar tanto, dejar de preocuparte, aprovechar el momento ahora, que si dejas pasar oportunidades te arrepentirás profundamente el resto de tu vida, verás como tu vida pasa sin hacer nada, sin agarrarte a ella, sin sentirla. Déjate llevar por la vida. Levántate emocionado sin saber las sorpresas que te deparará la vida esta vez.
Actúa según lo que tú desees, sin pensar en lo que los demás puedan llegar a decir, porque, verdaderamente, ¿acaso importa lo que piensen? Hazlo, por el simple hecho de que lo deseas, por el simple hecho de que quieres ser feliz. Por quitarte un peso de encima y sentirte un poco más libre.
Llena tu vida de pequeños momentos de locura.
La duda te está matando… ¿verdad? Pero, surgen los siguientes pensamientos:
-Si no lo digo me arrepentiré toda mi vida.
-Si lo digo quizás empeore todo, quizás lo pierda.
-Si lo digo, no habrá vuelta atrás.
-Si lo digo… no sé lo que pasará después si lo digo.
Miedo a arriesgarse.
Pero, imagina, imagina por ejemplo ese chico con el que todas las noches sueñas, no te fíes de sus actos, no te fíes de sus palabras, fíate de su mirada.
No pretendas que sea adivino, nadie lo es, dile como te sientes, deja a tu corazón derrochar amor en cada palabra, déjale encender una chispa en esa hoguera llamada esperanza.
Déjale, por un segundo, sentirse suyo.
Puede que, si la cosa va mal, pierdas algo, pero, lo que ganas es mucho más grande que el precio a pagar.
Preocúpate por los demás, si esperas que la gente se preocupe por ti no ganarás amigos nunca. Pues la gente solo piensa en sí misma día y noche. Es más, cuando no estamos ocupados pensando en algún problema específico, solemos pasarnos el 95% de nuestro tiempo pensando en nosotros mismos.
Haz eso, y te garantizo que ganarás más amigos en dos meses, de los que podrías haber ganado en dos años.
Y, sobre todo, baila. Baila como si no hubiera un mañana, como si el sol no fuera a salir nunca. Como si nadie estuviera mirando; pero baila, pues el movimiento de nuestro cuerpo tan solo expresa como somos. Deja que los demás sepan de lo que eres capaz, de lo que estás echo.
Métete en otro mundo con la música, vuela, sonríe… que el mejor momento para ser feliz es cada vez que tu corazón late.
Así fue como yo, de porcelana encerrada en una cárcel, logré salir. Y cada día que pase me alejaré más de ese horrible lugar, ese horrible lugar llamado timidez.
Que ya sé cual es el camino, aunque mis ojos no sepan guiarme por la vida. El corazón se ha calzado sus botas, esquiva las piedras, y si cae al suelo, se levanta rápido y continua regalando sonrisas
Métete en otro mundo con la música, vuela, sonríe… que el mejor momento para ser feliz es cada vez que tu corazón late.
Así fue como yo, de porcelana encerrada en una cárcel, logré salir. Y cada día que pase me alejaré más de ese horrible lugar, ese horrible lugar llamado timidez.
Que ya sé cual es el camino, aunque mis ojos no sepan guiarme por la vida. El corazón se ha calzado sus botas, esquiva las piedras, y si cae al suelo, se levanta rápido y continua regalando sonrisas.
Cuando te levantes, en cuanto el día comience, ponte frente al espejo y sonríe, sonríe de verdad. Les aseguro que no hay nada como un amanecer entre sonrisas. Veamos que cartas nos reparte hoy la vida. Y piensa, hoy estoy preciosa. Hoy puede ser un gran día, hoy puede ser el mayor día de nuestras vidas, hoy podemos crear recuerdos que perduren en nuestra memoria para siempre.
Porque yo no quiero hacer otra cosa en la vida que compartir alegrías, y recuerda:
Nadie necesita tanto una sonrisa, como aquel al que no le queda ninguna por dar.

viernes, 29 de junio de 2012

Lo mejor que puedes hacer con tú boca.

S o n r í e .
La vida es demasiado corta como para no ser felices.
Aunque no tengas un buen día o sencillamente no te apetezca, hazlo.
Quizá alguien se enamore de tu risa, de tus dientes y de tus labios.
Porque ¿sabes algo?,
Nunca estarás completamente vestida sin una sonrisa.

Intenta, no desistas.

*Cuando algo evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor. Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor, también se vuelve mejor. Eres libre para elegir; para tomar decisiones, aunque solo las entiendas. Toma tus decisiones con coraje, deprendimiento, y, aveces, con una cierta docis de locura. Solo entenderemos la vida, y el Universo, cuando no buscamos explicaciones. Entonces, todo queda claro.
*Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido. En donde las cosas más simples son las más extraordinarias. Atrévete a cambiar; desafíate; no temas a los retos. Insiste, una, y otra, y otra vez. Recuerda que sin fé, se puede perder una batalla, que ya parecía ganada. No te des por vencido. Acuérdate de saber siempre lo que quieres. Y empieza de nuevo. El secreto está en no tener miedo de equivocarnos, y de saber que es necesario ser humilde para aprender. Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate de tus logros. Y si esto no fuera suficiente... analiza las causas... he inténtalo con más fuerza...
*El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños...

Remordimiento.

Si las huellas dactilares le dan unicidad a nuestro cuerpo, entonces las miradas son las encargadas de representar el alma de las personas. Ellas funcionan como vía directa y sin escalas, a la esencia de cada uno; nunca dicen lo que deben decir, siempre dicen lo único que pueden decir, que es, ni más ni menos, que la verdad del corazón.
En la mirada se imprime lo más personal de cada uno, con reflejos o matices que funcionan como letras y sílabas del lenguaje del alma. Son representaciones pictóricas impresionistas de un todo abstracto, invisible y que alberga tanta magia como misterio. No por nada se las considera ventanas a nuestro espíritu, mirillas por donde uno puede espiar los sentimientos de las personas. En ellas se hace corpóreo lo intangible, cuando se cristalizan; cuando una alegría o una tristeza es tan grande que nuestra alma explota dentro de nosotros, y la fuerza es irresistible para nuestro cuerpo, entonces comienza a derretirse nuestra mirada en forma de llanto.
Las miradas fascinan por su encanto, por su transparencia, por su poder de enamorar en segundos, de cautivar en milésimas, y de pedir perdón en un tiempo que los relojes aún no pueden medir.
Cuando alguien te mira fuertemente, ¿qué haces?. Seguramente esquivas su mirada tratando de observar otra cosa, siendole indiferente, porque sabes que su mirada te derrite y que cuando tu lo mires le vas a decir que te mueres por el.